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Producir conservando, pero sin burocracia

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El consejo de ingenieros agrónomos se expresó a través de un documento sobre el cuestionamiento si el eje de gestión pública de los bosques nativos debe estar en las órbitas de gobierno referida a Produccion, o la vinculada en el area ambiental, o repartidas en distintas áreas de ambas carteras.

Como lo sabe cualquier persona involucrada en la cuestión forestal la producción y la industria forestal no está divorciada del ambiente, o de la conservación. Por el contrario, en el norte del país con los años se avanzó significativamente en la cultura del manejo forestal, ordenación forestal y el financiamiento de planes sustentables en áreas de producción e industria. Se dispone de un sistema digital de trazabilidad, y en los últimos meses se está implementando su versión web de autogestión para la producción forestal.  Esta situación hace unos 10 años era impensada. 

El caso del chaco es un ejemplo, en donde programas funcionan en el ámbito del Ministerio de Producción, Industria y Empleo. Vale recordar los programas  como VETANOBLE que se apoya la elaboración de muebles sustentables de madera nativa, el programa de RESTAURACIÓN FORESTAL que busca rescatar ambientes productivos degradados y el sistema de apoyo a pequeños productores a través de delegaciones de la dirección provincial de bosques. A su vez, estos programas de interrelacionan con instituciones nacionales de prestigio como el INTI y el INTA. Estos son solo pocos ejemplos que se vienen materializando y muestran sus resultados permanente, con personal idóneo y especializado del Ministerio de Producción.  Si bien resaltamos los ejemplos, también apuntamos a los déficit, como es la Forestacion, una actividad que en el Chaco no tuvo un buen despliegue, en el cual esperamos que en esta nueva etapa se apliquen herramientas de gestión eficientes.

 
Todo emprendimiento forestal, sea de producción primaria o industrial, tiene que tener necesariamente su componente ambiental, de otra manera no sería sostenible. 
 
Ahora bien, la gestión pública de esta temática tiene componentes particulares que hacen a que esta área de gestión tenga herramientas administrativas específicas que sean capaz de permitir estas facetas: la producción, la industria y el ambiente. 
 
Esta opinión la explicamos de la siguiente manera: Todos los emprendimientos forestales nacen con un proyecto de un particular que lo ejecuta a través de un financiamiento propio y con el acompañamiento de un ingeniero agrónomo o forestal, que posteriormente puede  eventualmente recibir apoyo del estado nacional, provincial o municipal. En este punto es destacable los fondos y programas nacionales como FONDAR, el Fondo de Bosques (Ley 26331), Programa de Competitividad Forestal, Bosques y Comunidad, PRODERI, PRODAF, entre otros. Como dijimos para que un proyecto prospere tiene que tener un análisis y una autorización previa del estado provincial, en la producción primaria a través autorizaciones de planes de planes de manejo, o industrial para el caso de habilitaciones de aserraderos, secaderos, acopios, carpinterias, mueblerías, etc. 
 
Este esquema se inicia y culmina con trámites, que los recibe, evalúa y autoriza un organismo público estatal, competente en la materia que se ocupa además de monitorear el cumplimiento de lo autorizados, y sancionarlo en el caso que no lo cumpla. Estos trámites están regulados por normas del poder ejecutivo provincial, ministerios, subsecretarías y direcciones que funcionan específicamente para abordar la cuestión. Interrelacionados. Estas dependencias a su vez tienen profesionales y técnicos idóneos para dar tratamiento a estos procesos, y también para dar acompañamiento al administrado y cumplir con los requerimientos. 
 
En estos últimos tiempos, la presión social y mediática sobre temas ambientales muchas veces hacen que gobiernos locales disgreguen, dispersen y separen las áreas técnicas y pertinentes del sector forestal distribuyéndolas en jurisdicciones de Gestion distintas. 
 
Estos cambios, en lo formal podrá ser útil para el discurso ambiental pero se aleja totalmente de la realidad y de las necesidades que demanda el sector forestal para el logro de la sustentabilidad. 
 
A continuación, brevemente exponemos las consecuencias prácticas que provocan estas decisiones:
 
1.- El titular de un emprendimiento no tiene en claro quién es la autoridad responsable del trámite de autorización de un plan de manejo, o de la habilitación de un establecimiento, transporte o acopio. Los cambios, no afectan a grandes productores o empresarios que seguramente tendrán el financiamiento suficiente para contratar un profesional o gestor que se ocupe de los trámites, sino a los pequeños y medianos que se ocupan de sus propios trámites que tienen deambular por oficinas y dependencias, localizadas en distintas ciudades y con tiempos diferentes.
 
2.- Las áreas administrativas no se ponen en funcionamiento en forma instantánea lo que provoca que los trámites estén condicionados a la puesta en marcha de estos organismos, que en ocasiones suelen durar años. 
 
3.- Los trámites que requieren de la intervención de las áreas de gestión producción y de ambiente, separadas, presentan el inconveniente que los técnicos y especialistas del rubro se encuentran en un area, y el area ambiental no dispone de los profesionales idóneos, con experiencia o habilitados para tal fin. 
 
4.- Las áreas técnicas requieren de infraestructura, medios y herramientas pata desarrollar de sus tareas que se sostienen, muchas veces, de la propia recaudación cómo ser aforos, tasas o impuestos por las licencias. Al alterar este procedimiento, el funcionamiento se interrumpe provocando retrasos en auditorías, la fiscalizacion y pasos que se requieren para los trámites de los particulares. 
 
5.- Todas estas inconsistencias favorecen a la ilegalidad, ya sea en la comercialización de productos primarios o industriales atentando con la trazabilidad y sobre todo con precio de los productos que se traducen en pérdida de rentabilidad del sector en líneas generales.
 
6.- El fondo de bosques de la Ley 26.331 es un financiamiento para el manejo sostenible de lo recursos forestales. Es incorrecto que se trata de una cuestión diferente. Al separar esta área del eje productivo, se lo separa de la realidad provocando que el financiamiento se destine en objetivos distintos a los pensados por la Ley de Bosques. 
 
Estos problemas se identificaron en muchas provincias, lo que son un claro ejemplo de los inconvenientes que genera para el administrado, o para un establecimiento forestal.
 
En el último diciembre recibimos la triste noticia de la disolución de la Dirección de Fauna y Suelos, dependientes del Ministerio de Produccion Provincial. Esta última, una histórica institución del gobierno chaqueño que ejecutó la carta de suelos, una herramienta técnica que se estudia en INTA y en todos los ámbitos agronómicos de la región y el país. Al parecer la Dirección de Bosques, va en ese rumbo. Esperemos que no y que el Ministerio de Producción, Industria y Empleo no siga perdiendo capacidad técnica.
 
Como conclusión no consideramos coherente discutir que la intervención en el bosque nativo tienen que ser analizados desde un punto de vista productivo únicamente. En este punto también sostenemos que las infracciones  deben ser perseguidos y sancionados con multas económicos y también con la recomposición de los bosques afectados. Adherimos además a las opiniones de que el cambio de uso de suelo afecta a la conservación forestal, la biodiversidad y  los servicios ecosistémicos que brinda un bosque a la sociedad, pero sin perder de vista al productor quien es el destino final de las políticas relacionadas a las políticas de Producción y al ambiente, entendiendo así que la gestión y control debe ser amplia e integral con diferentes áreas de gobierno: produccion, industria, ambiente, seguridad y la justicia, y con el el adecuado control social, a través de la participación ciudadana.
 
Pero de ninguna manera vamos a considerar correcto dispersar áreas técnicas en distintas ministerios o secretarias de lo gobiernos que atenten con el funcionamiento de la producción y la industria, que es el motor del sector al cual representamos y defendemos. Entendemos que la gestión y el control, como la promoción de la sustentabilidad forestal debe estar en una misma área de gestión pública, de manera que se promueva el correcto funcionamiento administrativo y sostenido en el tiempo de manera que permita disponer de reglas claras al administrado, quien en definitiva es el motor de la actividad forestal.

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